En Laval, donde el invierno parece eterno y el futbol siempre fue un anhelo, ayer nació un grito que promete cambiar la historia: el FC Supra du Quebec. La Canadian Premier League por fin abrió sus puertas a la provincia francófona, y con ello encendió una llama que llevaba años esperando el soplo del viento.
Un nombre que regresa del pasado para iluminar el presente
El Supra no es nuevo. Es un eco que viene desde finales de los años ochenta, cuando Montreal tuvo un equipo que se atrevió a soñar. Hoy, ese eco vuelve convertido en rugido, con un escudo en forma de diamante rojo y azul, atravesado por una “S” blanca que vibra como un relámpago.
El Supra no busca solo jugar al futbol: quiere ser identidad, bandera y canto.
Laval despierta con un estadio que será templo
El Stade Boréale, en el corazón del Centre Sportif Bois-de-Boulogne, será más que cemento y gradas: será un santuario. Con sus 5,500 asientos listos para teñirse de rojo y azul, ahí se escribirá la primera página de esta nueva historia.
Ya lo habitan las Roses FC de la Northern Super League, pero a partir de 2026 también los recorrerán los pasos del Supra, con oficinas, campos de entrenamiento y sueños instalados entre sus muros. Será el latido diario de un club que quiere crecer desde sus raíces.
Los rostros de la apuesta
Al frente, un hombre que sabe lo que significa ponerse la camiseta de Canada: Rocco Placentino. Junto a él, empresarios que creen que el futbol en Quebec no es una utopía, sino una oportunidad de oro: Matt Rizzetta, Angelo Pasto, Stéphane Tétrault, Jean-Francois Chenail.
No vienen a improvisar. Vienen a dejar huella, con la promesa de que el Supra será semillero y orgullo de jugadores nacidos en esta tierra.
El mapa de la CPL se pinta distinto
La entrada del Supra es mucha más que un anuncio. Es la apuesta de Quebec al futbol profesional canadiense. Es llenar un vacío histórico y darle a la liga un mercado que respira pasión.
En abril de 2026, cuando el árbitro haga sonar el primer silbatazo, la CPL podrá decir que está presente de costa a costa. Y Quebec, por fin, tendrá un equipo al cual cantar.
El futuro ya no es un sueño
Nadie dice que será fácil. Construir un plantel competitivo, conquistar a la afición y dejar una marca desde la primera temporada es un desafío monumental. Pero en Laval ya se siente la ilusión.
Porque a partir de ahora, cada gol, cada derrota y cada victoria del Supra será también un capítulo de Quebec en el futbol nacional. Y cuando la pelota ruede, ese rugido no será de un solo equipo, será de toda una provincia que llevaba demasiado tiempo esperando su turno.
El Supra ha renacido. Y la CPL nunca volverá a sonar igual.





