Jacob Shaffelburg regresó a casa. Y lo hizo como pocas veces se ha visto en el fútbol canadiense: acompañado de toda la Selección Nacional Masculina, que realizó esta semana una serie de entrenamientos ante cientos de fanáticos que se acercaron al Wanderers Grounds. Las gradas del estadio fueron testigos de un momento histórico en el futbol de Halifax.
Fue una jornada cargada de emoción y orgullo local. Shaffelburg, nacido en Port Williams y actualmente jugador del Nashville SC de la Major League Soccer fue uno de los más aplaudidos durante la práctica. Con 25 años, seis goles con la selección nacional absoluta y siete temporadas como profesional, volvió a pisar la costa este de Canadá convertido ahora en una figura y ejemplo para toda una nueva generación de jóvenes futbolistas del Atlántico.
“Queríamos traer este equipo a cada rincón del país”, dijo el entrenador Jesse Marsch, quien ya había vivido una experiencia similar en Montreal el año pasado.
“Halifax merecía tener este momento, sobre todo con un jugador como Jacob representando a la región”.
La sesión formó parte de la preparación para el nuevo torneo Canadian Shield, en el que Canadá se enfrentará a Ucrania el 7 de junio y a Costa de Marfil el 10, ambos en el BMO Field de Toronto. Los partidos servirán como ensayo para lo que será el gran desafío en el horizonte: la Copa del Mundo 2026, que Canadá co-organizará junto a México y Estados Unidos.
Más allá del aspecto deportivo, la jornada en Halifax dejó algo aún más valioso: una conexión real entre el equipo nacional y la comunidad. Entre selfies y autógrafos, el Wanderers Grounds vivió un día histórico que será difícil de olvidar.
Y en el centro de todo estuvo Shaffelburg, ese chico que una vez soñó en grande y que, al volver como estrella, dejó claro que los sueños también se cumplen y que hay que compartirlos con los seres queridos y el lugar que te vio crecer.





