Era un cruce clave para Carlo Ancelotti, Vinícius Júnior y compañía. Al frente estaba Noruega, uno de los equipos más sólidos y regulares de la primera mitad del Mundial, y esta vez los pentacampeones del mundo no estuvieron a la altura del desafío.
En un partido opaco y donde sus principales figuras nunca lograron imponer condiciones, Brasil quedó eliminado prematuramente en los octavos de final tras caer por 2-1 frente a un conjunto noruego que mostró orden, eficacia y sangre fría en los momentos decisivos.
La “Scratch” tuvo una oportunidad inmejorable para abrir la cuenta desde el punto penal. Sin embargo, Bruno Guimarães desperdició la ocasión luego de una brillante intervención del arquero Ørjan Nyland, quien mantuvo el empate y comenzó a transformarse en una de las figuras del encuentro.
El trámite del partido fue intenso, con constantes llegadas de ambos equipos, aunque sin un claro dominador. Brasil tuvo mayor posesión, mientras que Noruega apostó por la velocidad de sus ataques y esperó pacientemente el momento para golpear.
Y ese momento llegó a diez minutos del final. A los 80’, apareció el hombre de siempre. Erling Haaland ganó por el aire y, con un impecable cabezazo, abrió el marcador para el conjunto europeo. Apenas diez minutos más tarde, el delantero volvió a decir presente con un potente zurdazo que dejó sin opciones al arquero brasileño y prácticamente sentenció la clasificación.
Ahora, Noruega espera al ganador del duelo entre México e Inglaterra para disputar los cuartos de final, mientras que en Brasil ya comienzan las dudas sobre el futuro de Carlo Ancelotti al mando de la selección.
Brasil alcanzó a ilusionarse con una reacción luego de que Casemiro provocara un segundo penal, convertido por Neymar en los descuentos. Sin embargo, este llegó demasiado tarde y no alcanzó para evitar una de las sorpresas del torneo.





