Toronto será una de las sedes del Mundial de la FIFA 2026, y con ello, el BMO Field se prepara para recibir a la mayor fiesta del deporte rey. Sin embargo, más allá del entusiasmo, la pregunta es inevitable: ¿las mejoras que se vienen realmente transformarán el estadio o solo lo están maquillando para la ocasión?
Las mejoras anunciadas
La expansión del BMO Field incluye un aumento de capacidad de 30,000 a 45,736 espectadores, con nuevos palcos, mejor infraestructura en vestuarios y posiblemente una modernización en el acceso y la conectividad. También se habla de mejorar la experiencia de los aficionados con mejores zonas de hospitalidad y tecnología de punta.
Sobre el papel, suena bien. Pero si miramos de cerca, la estructura básica del estadio seguirá siendo la misma. No estamos hablando de una reconstrucción completa como en otros estadios mundialistas, sino de una ampliación que, si no se ejecuta correctamente, podría sentirse más como un parche que como una verdadera evolución.

¿Un estadio mundialista o una solución temporal?
El BMO Field ha sido un gran hogar para el pueblo canadiense. Pero cualquiera que haya asistido a un partido sabe que el estadio, aunque tiene su encanto, no es precisamente un gigante en términos de infraestructura.
Uno de los mayores cuestionamientos es qué pasará después del Mundial. ¿Se mantendrá el aforo ampliado, o se desmantelarán algunas de las gradas temporales, dejando al estadio en una situación intermedia? Porque si bien 45,000 asientos suenan bien para un Mundial, después del evento, Toronto FC difícilmente llenará esa cantidad de manera regular.
Lo bueno y lo malo
No todo es negativo. Las mejoras en tecnología, accesos y comodidades siempre son bienvenidas. Y hay que reconocer que Canadá, con su clima y cultura deportiva en crecimiento, tiene en el fútbol una gran oportunidad de expansión. Pero también es cierto que, en comparación con otras sedes del Mundial 2026 como el MetLife Stadium en Nueva York o el Estadio Azteca en México, el BMO Field sigue quedando pequeño.
En otras palabras, las mejoras son necesarias, pero no necesariamente convierten al BMO Field en un estadio de talla mundialista a largo plazo.
