El pasado 31 de mayo en Winnipeg se vivió una noche cargada de emociones. Desiree “The Destroyer” Scott, una de las grandes referentes del fútbol canadiense, se despidió de la selección nacional. A sus 37 años y después de 144 partidos con la camiseta de Canadá, dijo adiós como solo lo hacen las leyendas: en casa, rodeada de su gente y recibiendo el cariño de todos.
La CANWNT preparó un homenaje especial para ella en su ciudad natal, justo antes del amistoso frente a Haití. Scott entró al campo acompañada de su familia, recibió una camiseta conmemorativa y fue ovacionada por todo el estadio. Un momento que sin duda quedará para siempre en la memoria de los fans.
En lo futbolístico, Canadá dominó el partido de principio a fin. Adriana Leon metió dos goles los cuales demuestran la buena racha que ha tenido los últimos partidos con su equipo San Diego Wave, Shelina Zadorsky sumó un gol en una gran definición proveniente de un tiro de esquina y por ultimo Smith cerró la cuenta sobre el final con un buen gol de cabeza. El único gol de Haití llegó tras un error de comunicación en la defensa, algo a corregir en los próximos partidos.
Al minuto 66, Scott fue reemplazada y se llevó una ovación gigante. Así terminó su etapa con la selección, pero su legado queda más vivo que nunca
Unos días después, el equipo viajó a Montreal para jugar otro amistoso, esta vez en el Stade Saputo. La alineación fue totalmente distinta, como ya se esperaba por la convocatoria. Y Holly Ward iba a empezar en el partido y no era sopresa ya que venia jugando de manera increíble en Vancouver Rise… y que simplemente la rompió en la selección absoluta.
Ward debutó con la selección mayor y lo hizo a lo grande: gol, asistencia y premio a la jugadora del partido. Su reacción al marcar su primer tanto fue pura alegría: sonrió, celebró y nos hizo sentir que estaba cumpliendo un sueño. Conectó muy bien con Evelyne Viens, quien anotó dos goles más. Entre ambas armaron una dupla explosiva que promete muchísimo.
Da gusto ver a esta selección mezclando experiencia y juventud de forma tan natural. Se van grandes como Scott, pero también llegan nuevas figuras con ganas, talento y mucho futuro. El presente del fútbol femenino en Canadá es fuerte… y lo que viene, ilusiona aún más.