Con sol sobre las gradas y ese aire de partido grande que se siente distinto en el Wanderers Grounds, Los HFX Wanderers salieron en escena para el estreno en casa de Vanni Sartini con la intención de marcar el tono del inicio de temporada. Enfrente, un Pacific FC ordenado, agresivo sin pelota y dispuesto a incomodar desde el primer minuto. El contexto era ideal; el desarrollo, todo menos predecible.
El arranque fue visitante. Presión alta, distancias cortas y lectura clara para tapar la primera salida de Halifax. Los locales lograban avanzar por momentos, pero se quedaban sin filo en el último tercio. Pacific, en cambio, supo transformar una acción sucia en ventaja: Marco Carducci respondió en primera instancia, pero el rebote quedó vivo y Alejandro Díaz no perdonó.
El 0-1 no solo golpeó el marcador, también reforzó el plan de los de la isla de Victoria, que empezaron a manejar mejor los tiempos con Matthew Baldisimo como eje. Halifax tuvo intención en el primer tiempo, pero no claridad. Mucha circulación, poca profundidad. El descanso llegó con la sensación de que el partido pedía otra cosa.
El complemento cambió desde la energía. Wanderers adelantó líneas, empezó a cargar el área y a jugar más directo, apoyándose en la pelota parada y en centros desde los costados. A los 56’, esa insistencia encontró premio: Isaiah Johnston levantó la cabeza y puso un centro preciso que Cyprian Kachwele convirtió en el empate con un cabezazo de alta dificultad. Fue el punto de quiebre. El equipo y la tribuna se encendieron al mismo tiempo.
Desde ahí, Halifax jugó otro partido. Más agresivo, más decidido, más presente en campo rival. Los ajustes desde el banco le dieron piernas y ritmo, y el equipo empezó a empujar desde la convicción. La jugada clave llegó a los 73’, con una acción en el área que terminó en revisión y, tras la confirmación, en penal. Johnston asumió la responsabilidad y puso el 2-1 con una ejecución firme.
El escenario parecía resuelto. Pacific, además, se quedaba con diez tras la expulsión de su capitán Josh Heard, y el partido entraba en ese tramo donde todo indicaba que Halifax iba a saber administrarlo. Tenía la posesión, el control territorial y la inercia emocional a su favor.
En el último momento, cuando el reloj ya jugaba en contra de la visita, apareció una acción individual que rompió toda lógica. Bul Juach tomó la pelota fuera del área, encontró un espacio mínimo entre dos marcas y definió con precisión para el 2-2. Sin tiempo para más.
El cierre dejó sensaciones cruzadas. Pacific rescató un punto que parecía perdido y evitó un arranque cuesta arriba. Halifax mostró reacción, carácter y herramientas para competir, pero también dejó escapar un partido que tenía en las manos. En una tarde que pintaba perfecta, el fútbol volvió a recordar lo fácil que es que todo cambie en un instante.